La marca Montblanc está establecida en una villa de estilo modernista de 1906 en la antigua comuna de Le Locle (Suiza), año en el que se fundó la empresa. En este municipio y en Villeret nacen, como fruto del trabajo de maestro relojeros, relojes de pulsera de vanguardia y diseñados con un rigor histórico esmerado. Sus maravillas micromecánicas hacen posible lo que a priori parece imposible, y realzan la gran excelencia de la casa. Más que la sede que comparten ambas empresas en Hamburgo, a Montblanc y Wempe les une especialmente la pasión por la perfección artesanal.